

Tus ojos,
llamas de dos tiempos
notas sin bemoles
reflejo cierto
de lo que habla tu aura.
Tus ojos
la frontera
de profundidad de tu alma
el anuncio
de lo que quiere tu boca
de lo que harán tus manos
de lo que no dirán las palabras…


Desde este blog queremos brindar un sentido homenaje a una de nuestras poetisas Atinienses, RAQUEL LUISA TEPPICH, quien adorna nuestro sitio con sus sentimientos expresados en letras casi desde el inicio de ATINA ARGENTINA.


Resigné oportunidades,
triunfos nuevos
amaneceres gloriosos.


Tu voz
que es como un trueno
entra de lleno a mi pecho
lo agiganta
lo electriza…
Tu voz
dulce melodía
susurro de sol,
esa voz
que saborea mi boca
que presiente mi cuerpo,
que hace temblar mi ser.


Deseosa de aquel momento,
como adolescente
lanzada hacia una nueva aventura.
Sin tiempos, ni reflexiones,
trenzaba momentos,
evadía arrugas pronunciadas,
cabellos grises .
Sepulté trayectos
sin destinos.
Aquella cita despertó mi apetito,
mi locura y nuevas sensaciones.


¡ Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura,
sonreía como una flor.
Era su cabellera oscura,
Hecha de noche y dolor.
Yo era tímido como un niño;
ella, naturalmente, fue
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé…
¡Juventud, divino tesoro
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…


Quiero abrir los brazos
para sentir ese amor
que ilumina mis estados en sombra
que llenes los espacios en blanco
entre mis oscuridades y mis llantos
no quiero mas lugar
que ese de tus brazos atados a mi cintura.


Carolina González Velásquez
Nacida y criada en Iquique, Chile, amante del sol, el mar y el desierto, apasionada por las letras, el folklore y cualquier muestra artística que represente a las personas y los pueblos.
Admiradora de la verdad y la justicia... luchadora por la igualdad.
En el fondo, una mujer como todas que intenta escribir, por fin ha podido
dar a luz a un nuevo hijo literario.

Transito rumbos desiertos,
Ausencia, ausencia, ausencia.
Los calendarios arrastran sus hojas
como el viento del Otoño.
Tus versos de poeta enamorado
archivados en mi penar.
El hogar de leños arde desamparado,
como tu libro que no conociste su final.
El ventanal llora humedad,
yo, lloro por ti.


Traspasamos miles de kilómetros,
senderos inseguros
de piedras y flores,
ríos y montañas
enlazaron nuestra esencia.
La luna iluminaba
nuestros torsos bronceados
por el sol ardiente del desierto .
Una brisa fuerte salpicaba
nuestro sosiego.
Sentados en un médano
vibrantes y fogosos ,
ojos regados de lágrimas
trasparentes y
sedientos de erotismo
una vez más.


























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