Por problemas de caja, la Nación recorta fondos a provincias.

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Es para mantener el superávit (ingresos superiores a los gastos). Los datos consignan que durante el primer semestre de 2008, el Gobierno nacional optó por congelar las partidas de obras públicas.

Un informe elaborado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), revela un dato previsible de las finanzas nacionales: los problemas de cajas que está teniendo el Gobierno para mantener el superávit fiscal proyectado, esto es que los ingresos superen el gasto público.

Y el camino que encontraron para mantenerlo es paralizar las transferencias a las provincias, incluidas las destinadas a obras públicas. También, en ese esquema, la Nación postergó pagos y se usaron las utilidades del Banco Central para reforzar los ingresos. Esto es sin tocar el gasto público.

El congelamiento de los fondos para las provincias se sintió en el primer semestre de este año. El informe de la ASAP revela que las transferencias corrientes (para gastos comunes) cayeron un 6,3 %, mientras que los giros para financiar obras aumentaron sólo un 1,5 % respecto de los primeros seis meses de 2007, y en el contexto inflacionario que vive la Argentina esa suba representa una caída.

"La estrategia del Gobierno nacional de pisar estos gastos para sostener el superávit significa un recorte significativo en los ingresos provinciales", completa un informe de la consultora Ecolatina, del ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Esta disposición afecta a las llamadas transferencias "no automáticas", es decir aquellas partidas que reciben las provincias fuera de la coparticipación federal.

El informe de ASAP, que publicó el diario La Nación, también resaltó que en el segundo trimestre del año, el Gobierno nacional también incrementó la deuda flotante del Estado nacional, alcanzando a unos $ 3.543 millones, un nivel "sustancialmente mayor al habitual". Esta deuda es la diferencia entre los gastos comprometidos y los efectivamente pagados en un período determinado. Es decir, los compromisos de pago que el Estado ya asumió, pero que postergó su pago para el futuro inmediato.

Esto es para no afectar el superávit primario, que sin los ingresos extraordinarios de la reforma previsional fue de $ 19.414 millones en el primer semestre, un 68,3 % superior al del mismo período del año anterior. En los doce meses previos a julio se ubicó en el 2,7 % del producto bruto interno (PBI). Como el Gobierno deberá cancelar aquellas deudas en los próximos meses, el informe apunta que el gasto volverá a crecer a una tasa del 38-40 % "si no se toman nuevas medidas de incremento en los conceptos más relevantes".

El estancamiento de la obra pública y los recortes a las provincias refleja una parte del ahorro forzoso impuesto por el Gobierno. Cammesa, la administradora del mercado eléctrico mayorista, estira desde hace años una deuda que no figura en el presupuesto, pero que se refleja en los cada vez más abultados giros que recibe del Tesoro, y que, aún así, resultan insuficientes. La deuda de Cammesa para cubrir las compras de combustible, importaciones de electricidad y la diferencia entre los costos de generación y tarifas congeladas ya alcanzó los $ 18.000 millones.

Hubo también situaciones excepcionales en los ingresos. El Banco Central duplicó en el primer semestre el giro de utilidades al Tesoro. Fueron $ 3.400 millones, a los que se sumarán por lo menos casi $ 2.000 millones que ya fueron comprometidos. Todo esto pone en duda, por primera vez en la era kirchnerista, el cumplimiento de la meta de superávit fijada en el presupuesto, del 3,15 % del PBI.

Fuente : Noticias NOA - 09.08.08