FUMIGACIONES VENENOSAS : En Córdoba, la fumigación de soja envenenó a un barrio.
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CORDOBA.- Todas las familias de Ituzaingó Anexo, en la capital provincial, tienen al menos un enfermo de cáncer. Estudios oficiales encontraron agroquímicos en sus propios patios. La Justicia falló a favor de los vecinos

Si bien hace diez años que los habitantes de este reducto urbano denuncian la acción de los químicos con los que fumigan los campos de soja que los rodean, recién el 30 de diciembre pasado la Justicia reconoció que tenían razón. Tribunales cordobeses acaban de prohibir esta actividad en la zona, estableciéndola como un delito penal.

La figura "contaminación dolosa del medio ambiente de manera peligrosa para la salud" puede llevar a quien la cometa a permanecer hasta 10 años en prisión. Impide el uso de agroquímicos a menos de 500 metros de zonas urbanas, y a menos de 1.500 si la fumigación es aérea.

La principal acusación es contra los dos agrotóxicos pilares de la industria sojera: el glifosato y el endosulfán. El primero es el más conocido en el país, y la empresa elaboradora asegura que no produce efectivos nocivos en el hombre. Se utilizan como mínimo diez litros por hectárea y sólo crece en esas zonas soja transgénica.

Por su parte, el endosulfán es un fuerte insecticida que sirve para el control de plagas en cultivos de algodón, tabaco, sorgo y soja. Según la Red de Acción sobre Plaguicidas (PAN), formada por 600 organizaciones de 90 países, los efectos de este producto incluyen deformidades congénitas, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas en la piel, la vista, el oído y las vías respiratorias.

Las llamadas "Madres de Ituzaingó", un grupo de mujeres que desde hace diez años denuncia el accionar de los productores sojeros de la zona, asegura que de los 5.000 habitantes del barrio unos 200 sufren algún tipo de cáncer, sobre todo de mama, estómago, garganta y leucemia. Muchos de ellos son niños y jóvenes.

Uno de los impulsores de la medida cautelar ante la Justicia fue el propio subsecretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba, Medardo Avila Vázquez, en febrero de 2008, cuando vio por sí mismo cómo se fumigaba sobre las casas. Estudios posteriores llevados adelante por el fiscal Carlos Matheu sobre los patios de las viviendas hallaron endosulfán y glifosato, al igual que en los galpones de los productores sojeros. Además de ponerle límites a su accionar, los procesaron.

A esta denuncia se sumó una investigación del Grupo de Reflexión Rural (GRR), en la que se confirmó que la mayoría de los vecinos del barrio Ituzaingó Anexo sufrían de alergias respiratorias y de piel, enfermedades neurológicas, malformaciones, espina bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas, y problemas de osteogénesis.

Ya en 2006 la Dirección de Ambiente municipal había constatado que en la sangre de 23 de 30 chicos del barrio analizados había pesticidas, en algunos casos incluso de dos tipos.

Las "Madres de Ituzaingó" se muestran esperanzadas por el fallo judicial. "Es hora de que la Justicia comience a actuar", dijeron.

Fuente: Infobae.com – 13.01.2009

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Impactante noticia.

A pesar de que desde hace años se viene hablando del tema de los envenenamientos por tóxicos, hoy una vez más, salta al tapete de las noticias.
¿Cómo podremos delinear la situación cuando nos referimos al uso y abuso de pesticidas, agroquímicos, en el campo, cuando pensamos en los responsables que autorizan o "hacen la vista gorda" al saber de la toxicidad de esos productos?
La figura jurídica que castiga a este indebido uso dice (según el artículo de este post), que contempla hasta diez años de prisión.
Me pregunto si esos "hasta casi 10 años" de prisión resultan suficientes para el o los responsables de que una familia o un miembro de la familia padezca de cáncer, de leucemia, de deformaciones o tumores.
Creo que realmente nuestras leyes merecen urgentemente una completa revisión.
Es inconmesurable poder determinar los trastornos que acarrean por la aspiración de esos y otros elementos tóxicos en las personas.
Y éstos no solo se emplean en el cultivo de la soja, aclaremos. 

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S/ los tóxicos que aspiramos.

 En todos los pueblos, ciudades y campos, estamos aspirando a diario tóxicos de toda clase. Cuando no nos fumigan con los aviones sobre nuestras cabezas, rocían con los famosos mosquitos, claro que matan insectos dañinos para los cultivos y todo otro bicho que camina, vuela o se arrastra queda atontado y a los tumbos por las cunetas ( pájaros, lechuzas, lagartijas, etc)  Es fácil imaginar que al que trabaja en el campo o por los caminos cuando llega a  su casa le duela la cabeza, tenga taquicardia, etc. El año pasado en mi pueblo los árboles se llenaron de unas orugas negras que picaban a las personas, dejando un tremendo ardor. La Municipalidad fumigó todos el arbolado público y desaparecieron. En estos momentos estamos invadidos de unas pequeñas mosquitas, pero dentro de las casas, se asientan en las paredes y sobre los alimentos. Estamos utilizando todo tipo de insecticidades en aerosol y tipo Kaotrina, mueren, pero al rato está todo lleno otra vez....Nadie sabe que clase de insectos son y de dónde vienen.... Todo ésto seguramente es el resultado de lo mal que nos manejamos con el cuidado del medio ambiente. O no?