¿ Fagocitosis comercial en la actividad del Turismo ?.
Imagen de angel pablo pinazo astudillo
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Leí en "El Mensajero", - Periódico Turístico, en su edición del 27.10.2008 que la Comisión de Transporte Aéreo de la AVIABUE ( Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Buenos Aires ) envió una carta documento al Banco Santander Río por la promoción que realiza éste en su sitio web donde ofrece un 10% de descuento en la compra de pasajes aéreos de LAN.

De acuerdo a la AVIABUE ( Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Buenos Aires ) la realización de este tipo de anuncios se encuadraría dentro de las normativas sobre protección de los consumidores de la ley 24.240, lo que le permitiría a este Banco ser oferente de servicios turísticos, pero por otro lado, la misma Asociación planteó que el Banco Santander Río no se enmarca dentro de lo previsto por la ley 18.829, de obligatorio cumplimiento para quienes intermedian "en la reserva o locación de servicios en cualquier medio de transporte en el país o en el extranjero".

Más claramente, los Bancos pueden y no pueden ofrecer beneficios en descuentos en la venta de servicios turísticos, todo depende de lo estipulado en su aspecto jurídico (objetivos estipulados por estatutos) y del asesoramiento adecuado ( por ejemplo por la obtención de una licencia de la SECTUR - Secretaría de Turismo de la Nación - a nombre de un idóneo representante) que ellos debieran obtener antes de incluir estas prestaciones, lo que al final, como ya sabemos , en la mayoría de las veces les resulta sumamente favorable solicitar este tipo de autorización antes que infringirla y quedar sometidas a las decisiones que toman las autoridades que intervengan frente a los debidos reclamos de los que se sienten afectados por este tipo de competencia.

Solo pienso, que con toda la carnada que representa "UNA CARTERA CAUTIVA DE CLIENTES" como las que poseen las entidades bancarias y/u otras, hace que la fidelidad y compromiso comercial entre los prestatarios de servicios: compañías de transportes, hoteles, etc., se incline sin dudas hacia la seguridad que les brinda la comercialización de sus productos por parte de una entidad bancaria en que disponen de clientes y medios crediticios fiables antes que la intermediación que realizan las empresas de viajes y turismo que, aunque sumen, el caudal de ventas no tiene comparación con el que pueden brindarles las entidades bancarias, a lo que se agrega los medios y formas de pagos de la que son capaces y permitidas de utilizar las agencias de viajes, produciéndose de esta manera, una fagocitosis comercial que cada día nos hace aventurar un "futuro negro" para estas últimas y por ende, a los agentes de viajes.

Tan solo se trata de disponer de un gran respaldo económico financiero y una infraestructura comercial para arrasar dentro de un mercado que se mueve en virtud de volúmenes de venta, de ocupación de plazas hoteleras, de transportes, de contratación de charters de cualquier índole, donde las agencias pequeñas no pueden ni soñar con acceder. Solo es de los grandes y poderosos.

Son las reglas de una libre competencia – me dirán ustedes, pero no es tan así ni tampoco es así. Se deben diferenciar las magnitudes de las empresas existentes en plazas en función de su tamaño, de su respaldo económico-financiero y otras, impidiéndoles que actúen en todos los eslabones de la cadena de compra-venta, pues de esta manera se trataría de un monopolio en poder de las grandes empresas que serían las que condicionen la actividad a su gusto y placer. No olvidemos que desde hace años el agente de viajes viene soportando los convenios de prestadores de servicios directamente con las compañías aéreas al mismo tiempo que éstas han cercenado notablemente las comisiones y los over ( bonificaciones especiales ) que antes eran exclusivos de los operadores y agencias con buena producción, trasladándolas incluso hacia la captación del mismo pasajero, hoy usuario o cliente de la compañía aérea, vía Internet o Membresías Especiales, habiendo sido desplazada la intervención de la agencia de viajes, en la mayoría de los casos.

Entre los gravámenes (impuestos y tasas) a que están obligadas las agencias de viaje y la disminución cada vez más constante en las percepción de comisiones por su intervención están haciendo que las agencias de viaje se estén convirtiendo en un “rara avis” pues están siendo desplazadas por las consolidadas y como hablábamos en el comienzo de este artículo, por las entidades bancarias que también incursionan en la actividad del turismo.

Debe ser que ahora que se ha descubierto, usando la popularizada expresión de “industria sin chimenea” que el Turismo es una de más importantes fuentes de ingresos al país y la actividad que produce “empleo” también, haya logrado atraer el interés de ávidos capitales que buscan entrar en negocios lucrativos a corto plazo aún a costa de usar un “dumping local” como estrategia, lo que produce la muerte lenta de la competencia descapitalizada o sin espaldas financieras.

Por eso que nuestras "playas turísticas" están siendo invadidas por "tiburones" cada vez más grandes, los que no dejarán "playas aptas para bañistas" ( profesionales en turismo y agentes de viaje ), CUYA ESPECIE YA ESTÁ EN EXTINCIÓN, aún a pesar de que éstos se defiendan con “uñas y pezuñas” frente a estos encarnizados ataques.

¿ Continuará cómo en la saga fílmica este artículo con TIBURÓN II ? –
Esperemos que no ocurra así.