Uno de cada cuatro jóvenes de 15 años está atrasado en la escuela.
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El incremento del gasto educativo no implicó una mejora del nivel de enseñanza, según un informe privado. Se cuestiona que, en este contexto, el ministro de Educación califique como positiva la toma de colegios.

“La formación que recibe la mayoría de los jóvenes, especialmente los más pobres, es cada vez más deficiente”, dice el informe de Idesa (Políticas para el Desarrollo Social). Y señala que, para mejorar la calidad de la educación, no sólo hacen falta docentes mejor remunerados, sino también “reglas que estimulen la superación y la excelencia”.

Es por ello que “los justificativos de la máxima autoridad de Educación a la toma de las escuelas” son, para este instituto independiente con sede central en la ciudad de Córdoba, una “palmaria” ilustración de “esta desorientación y pérdida de valores en la comunidad educativa”.

En referencia a estos valores, la Directora Ejecutiva de Idesa, Alejandra Torres, dijo a Infobae.com que “el sistema educativo está muy debilitado en lo que hace a la incorporación de habilidades socioemocionales tales como pensamiento crítico, trabajo en equipo, responsabilidad, que son requeridas por el mundo laboral y que deben aprenderse en todo el ciclo educativo, desde la primaria hasta el final del secundario”.

Cita un ejemplo de algo sucedido en el marco de un programa destinado a brindar salidas laborales a estudiantes de familias de bajos ingresos con buen rendimiento académico: “Cuando le dijimos a una de las alumnas que estaba seleccionada para una pasantía en una empresa de alto nivel, su respuesta fue que el Lunes tenía salsa, el Martes no sé qué… su idea era que la empresa se tenía que adaptar a sus horarios…”, contó Torres.

Para la titular de Idesa, “hubo primero un relajamiento en el secundario, donde se pasó de permitir que el alumno se lleve dos materias previas a tres, luego vino la prohibición de la repitencia en primer grado y rumores de que lo quieren extender al segundo”.

El informe de Idesa destaca de todos modos que “esto se da en el marco del importante esfuerzo que implicó cumplir con la meta de la Ley de Financiamiento Educativo de aumentar la inversión en educación, ciencia y técnica hasta el 6% del PBI” y que, “como pocas veces ocurrió en la historia argentina”, la meta se cumplió.

Sin embargo, “como se puso un énfasis absoluto y excluyente en aumentar la inversión sin establecer reglas que premien los esfuerzos, la dedicación y la superación, el resultado es un fracaso, como lo muestran las evaluaciones internacionales”, y “un hecho muy ilustrativo de esta falta de reglas es el beneplácito ante la toma de colegios (porque), en lugar de desplegar estrategias que apunten al restablecimiento del orden y al sentido de responsabilidad en la comunidad educativa, se buscan argumentos ingeniosos para justificar el desorden”.

Alejandra Torres dice por ejemplo que “muchos docentes reaccionan mal cuando se les pide que fijen metas y reglas para el desarrollo de sus tareas porque consideran que no es necesario o que debe ser discrecional, pero hay cosas elementales, como la responsabilidad de llegar temprano, entender las consignas, aceptar un orden de tareas, etcétera, que deben adquirirse en la escuela y que no puede enseñárselas la empresa”.

Otro elemento que destaca Torres como causa del retraso en el nivel educativo es “la baja calidad de la formación docente que inevitablemente se traslada a los alumnos”. “Tenemos un financiamiento óptimo que en su mayoría fue destinado a la remuneración docente. Y es necesario que ganen bien, pero no existen metas claras ni mecanismos de evaluación de la tarea que realizan”, explica.

A Torres le sorprende que no haya “un mea culpa del sistema educativo”, en un país donde “uno de cada tres chicos de secundaria repite al menos un año y uno de cada dos directamente no termina el ciclo secundario”.

“Este desgranamiento escolar es acompañado por el desempleo –agrega– y las únicas ‘oportunidades’ que les quedan a los jóvenes son la delincuencia, el alcohol, las drogas, y hasta el suicidio, porque carecen de proyecto de vida”.

El informe de Idesa pone especial énfasis en esta “falta de toma de conciencia (por las autoridades educativas) del severo déficit educativo que sufre la Argentina y el daño que genera, sobre todo en los segmentos socioeconómicos más humildes”.

En referencia a las declaraciones del Ministro, Alberto Sileoni, sobre la toma de varios establecimientos secundarios en la Ciudad de Buenos Aires, el documento dice: “Resulta sorprendente (el aval) a actos que implican el entorpecimiento de las clases regulares y, consecuentemente, un retroceso en los aprendizajes académicos”.

Otra muestra de la negativa oficial a reconocer el problema es la minimización de los resultados de la prueba PISA, una evaluación internacional entre jóvenes de 15 años y que evidenció un retroceso de Argentina entre 2000 y 2009, que hizo pasar al país “de un lugar de liderazgo en la región a estar detrás de Chile, México, Uruguay, Brasil y Colombia en tan sólo una década”.

Los datos que rescata el informe de la evaluación PISA para el año 2009 son:

 -          El 31% de los jóvenes ha repetido de curso en algún año de su vida escolar.

-           De éstos, 9 puntos porcentuales provienen de hogares donde sus padres terminaron la secundaria.

-           Los restantes 22 puntos porcentuales corresponden a jóvenes que provienen de  hogares donde al menos uno de los padres, o ambos, no terminó la secundaria.

“Estos datos muestran que casi 1 de cada 3 jóvenes de 15 años está atrasado en la escuela y esto está fuertemente correlacionado con padres que no han logrado concluir la educación básica, dice Idesa. La desidia de las autoridades y de la comunidad docente para generar un marco académico de excelencia en la educación pública perjudica a todos los jóvenes, pero mucho más a los de los hogares más humildes”, dice el informe.

Alejandra Torres cree que “el sistema educativo debe ser más perfeccionista para darles a esos jóvenes las herramientas que no les dan en su casa”. “Si no, el chico de un hogar carenciado está atrapado entre un sistema educativo que no le brinda esas herramientas y una familia que no las puede suplir”, advierte.

“Es imprescindible acompañar el crecimiento en la inversión educativa con un cambio en la gestión que tome como base restablecer los valores de la superación, el esfuerzo y la búsqueda de la excelencia”, concluye el informe.

Fuente: Infobae – 30.07.2012 – Por Claudia Peiro