

La inseguridad llegó para quedarse en gran parte del territorio de la provincia de Buenos Aires. Frente a ello, los legisladores ponen bajo la lupa un método de protección en expansión: los cercos electrificados.
Un proyecto pretende autorizar la colocación de tendidos eléctricos como protección de las propiedades ante la ola de inseguridad que sacude a los habitantes bonaerenses.
El Senado de la provincia de Buenos Aires debate un proyecto de ley que pretende regular “los cercos electrificados y proteger la vida humana”, material que se ofrece en el mercado ante las crecientes olas de inseguridad que azota al territorio y principalmente en el conurbano.
La inseguridad ha llegado a límites casi inimaginables, para seguridad se tienen: perros rottweiler, boxer, ovejeros, doberman, mastines y pitbull. Alarmas de rayo láser en cercos perimetrales, sensores inteligentes, cámaras de video, reflectores con fotocélulas, rollos de alambres de púa sobre los paredones y la más drástica y polémica de todas: cercos electrificados con 12 voltios.
Estas son sólo algunas de las medidas preventivas que los vecinos toman para repeler la creciente delincuencia.
Y es precisamente que ante la ola de inseguridad, los cercos electrificados son una creciente herramienta de prevención en cientos de residencias de la Provincia y del conurbano. Su finalidad es cubrir los intersticios perimetrales para evitar traspasos de intrusos o de “hombres araña” que entran en los hogares por las terrazas o escalando paredes.
En rigor, se trata de hileras de alambres paralelos, separados cada 15 centímetros y electrificados con 5000 voltios, pero desprovistos de amperaje, que en los hechos causa la electrocución, según indican en las empresas que los instalan.
Se dice que el cerco eléctrico produce una patada de corriente muy desagradable, pero no mata a nadie. Su consumo insume 6 vatios por hora, menos que una lamparita, y entre las “bondades” del producto está su doble función: la preventiva hacia el intruso y la sonora alarma que se le dispara a quien se atreva a cortar el cable, tras soportar la patada de la corriente eléctrica.
En la Provincia ninguna ley los regula ni los prohíbe, por lo tanto la iniciativa que ahora se discute en la Cámara alta, y que fue presentada por el senador provincial del FpV/PJ Roberto Fernández, pretende regular y controlarlos.
El proyecto
Todos los sistemas que utilicen electricidad para brindar seguridad perimetral a las propiedades, sean estas privadas o colectivas, urbanas o suburbanas, particulares, comerciales o industriales, teniendo como objetivo primordial el cuidado y la protección de la vida de los seres humanos se regirían por los preceptos de la propuesta parlamentaria.
Allí se establece que deberán ser colocados junto con carteles amarillos y negros que advierten sobre el riesgo de alta tensión, tanto por escrito como por la presencia obligatoria de un ícono con forma de rayo que simboliza la corriente pulsante.
Se hace más que necesario regular esta actividad estableciendo su homologación por Universidad Nacional y control anual para que desde el Estado se trate ser lo mas responsables en el tratamiento de este tema.
También se consigna que estos sistemas de cerco eléctrico de seguridad deberán pagar un canon anual por fiscalización y control en relación directa a los metros cuadrados de la partida inmobiliaria protegida.
“Se hace más que necesario regular esta actividad estableciendo su homologación por la Universidad Nacional y control anual para que desde el Estado se trate ser lo más responsable en el tratamiento de este tema” sostuvo el senador Roberto Fernández.
Fuente: Parlamentario - 24.10.2008



























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