¡ SAL de aquí !
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir cada día no más de seis gramos de sal. Una cifra que, en la práctica, la mayoría de las personas llegan incluso a duplicar.

A la cantidad de sal que contienen por sí mismos los alimentos, especialmente los pre-cocinados, se añade la utilizada en el proceso de preparación y cocinado, con lo que la cifra final puede llegar a superar los doce gramos.

Los expertos aconsejan moderar el consumo y educar el paladar desde la infancia para evitar futuros problemas de hipertensión o corazón.

Un excesivo consumo de sal trae estas consecuencias:
* Es la causante de hipertensión arterial.
* El exceso de sal retiene agua, con el consiguiente aumento de peso, y obliga al corazón, al hígado y a los riñones a trabajar por encima de sus posibilidades.
* Fumadores, diabéticos y personas obesas ven agravado cualquier disfunción del organismo ante un consumo excesivo de sal.

Estas son algunas sugerencias:
* Limitar el consumo de productos enlatados. En caso de consumirlas drenar el líquido y enjuagar el contenido con agua.
* Sustituir la sal por hierbas aromáticas, especias como la pimienta, jengibre, jugo de limón, ajo fresco o polvo de ajo o de cebolla.
* Recurrir a una sal rica en potasio en lugar de la sal común.
* Utilizar aceite con sabor, como el de oliva.

Un truco muy práctico cuando se quiere rebajar el consumo de sal y el paladar no está aún acostumbrado al sabor de la comida sosa, consiste en cocinar sin nada de sal alimentos como la verdura cocida o al vapor y el filete a la plancha, y utilizar una pequeña cantidad cuando ya está en el plato.

De esta forma se consigue que las papilas gustativas se estimulen rápidamente al contacto directo con la sal y que no se note que la comida está cocinada sin ella.

Fuente: Novedadesparatodos - Ene.2006