

Muchos de los usuarios y visitantes de Atina Argentina deben conocer este cuento, igualmente me permito publicarlos para todos ustedes, justo en estos momentos, por toda la situación que estamos viviendo en nuestro país, es cuando toma mayor realce.
“Mi carácter impulsivo me hacía estallar en cólera a la mayor provocación. La mayor parte de las veces, después de uno de esos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quienes había dañado.
Un día mi consejero me vio dando excusas, después de una explosión de ira. Me entregó un papel liso. Y entonces me dijo:
- ¡ Estrújalo !
Asombrado, obedecí e hice una bola con el papel. Luego me dijo:
- Ahora dejalo como estaba antes.
Por supuesto que no pude lograrlo. Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas. Entonces mi consejero habló:
- El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel.
Aunque intentemos enmendar el error, ya “está marcado”.
Por impulso no nos controlamos y sin querer arrojamos palabras llenas de odio y de rencor. Y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos. Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado.
Y lo más triste es que dejamos “arrugas” en muchos corazones.
Desde hoy, sé más comprensivo y más paciente. Cuando tengas ganas de “estallar” recuerda el papel arrugado.”
Autor : Anónimo.
Fuente: De mis papeles amarillentos.


























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