
Hay
negocios malditos. He visto desaparecer ametralladas familias enteras
en este negocio del narcotráfico, y perderse a valiosos jóvenes en las
garras de la droga. Juventud que constituía la reserva del país y de
sus familias, perdidos totalmente en las alcantarillas de la sociedad
por haber caido en el uso de drogas. Nosotros mismos, sin excepción, somos unos hipócritas:
denostamos en contra de las drogas pero consumimos individual y
socialmente alcohol y tabaco delante de los hijos que decimos proteger.
Aquí, en Bolivia, el problema es cada vez más serio ya que somos país
productor de la materia prima, la hoja de coca, protegida por el
Gobierno de Evo Morales con la excusa del "uso tradicional". El señor
Evo Morales, además de ostentar el cargo de Presidente Constitucional
de la República, ostenta el no menos importante y más poderoso de
Presidente de los Sindicatos de cocaleros del Chapare, fuente de la
materia prima.
El uso tradicional de la hoja de coca
pudiera ser la excusa válida considerando los aspectos culturales que
conlleva. El problema es que en los mercados y en la calle se vende
hoja de coca prensada, que no sirve para el uso tradicional del
pijchaje, a vista y paciencia de la policía y con la "impotencia" de
las autoridades encargadas de controlar el narcotráfico. ¿Impotencia o
protección superior?
En el blog El Describidor encuentran 2 artículos sobre este fenómeno: la venta protegida de hoja prensada para uso de los narcotraficantes:
La Bolivia de hoy: la coca para el narcotráfico se vende hasta en los mercados
La Bolivia de hoy: la coca para el narcotráfico es protegida por los dirigentes



























Carlos, entonces, ¿cómo...?
Estimado amigo:
Concuerdo contigo sobre la hipocresía que existe con este tema. El consumo de la droga, asi como el del alcohol e inclusive como lo expresas, el del tabaco, no hacen más que destruír a las personas, y por ende a los que la rodean, sus familias.
El problema , Carlos, modestamente creo que radica en cómo podemos
diferenciar el uso y el abuso en su consumo.
El tabaco no aporta nada a la salud, al contrario, aunque muchos lo consumen como un ansiolítico. ( excusa ante el vicio) hasta que aparece el cáncer.
El consumo excesivo de bebidas alcohólicas, desde tiempos inmemorables, solo aporta obnubilación y pérdida del respeto hacia uno mismo, que transformado en vicio conduce a una cirrosis irreversible. El único alcohol
que conozco que presta utilidad es el alcohol etílico, en su uso medicinal, aunque conocí a alguien que lo consumía en su desesperación viciosa.
Las drogas, en este caso la coca que es el tema en cuestión, conozco de su uso medicinal usado como brebaje: un agua de coca, ( té de coca) para el dolor de estómago, y del mastique de una hoja de coca para el apunamiento por las alturas s.n.m., que son prácticamente costumbres conservadas por los descendientes de los antiguos pueblos andinos y absorbidas por el resto de la sociedad.
Pero distinto es su consumo como una droga que adormezca, transporte, evada la realidad, y sea un recurso diario para aquellos que necesitan
"pisar" en la tierra y estar "volando" en el espacio.
Entonces, estimado Carlos, ¿ cómo podremos separar los usos y abusos si en las legislaciones existentes algunas los condenan y otros, creyéndose modernistas, los permiten y autorizan?
Buen tema.
Saludos fraternos.