
Cuando la vocación docente va mucho más allá que los límites de la libertad.
Unos 80 maestros correntinos brindan enseñanza primaria y secundaria en las unidades penales locales, para que los reclusos condenados y procesados puedan terminar sus estudios. Dicen que el idilio que se crea con los internos es tan fuerte que los consideran sus amigos. Destacan la buena conducta y aplicación de sus “alumnos”.
“La educación es el proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. No sólo se produce mediante la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes”, afirma una de las tantas definiciones que existen sobre el “arte de enseñar”, esa vocación despierta en miles de maestros las ganas de brindar conocimiento, en pos de nutrir a sus alumnos de saberes que le sirvan en la vida cotidiana y los formen como personas de bien.
Con esa premisa y con el plus de valentía necesario para vencer los prejuicios propios y ajenos, unos 80 maestros correntinos forman parte del Programa “Educación en Contextos de Encierro”, que es articulado en las unidades carcelarias de la provincia, por medio de
Los niveles de educación corresponden a EGB 1, 2, y 3 y Polimodal (antigua primaria y secundaria) y son desarrollados de lunes a viernes, o tres veces por semana según el grado de instrucción, en las escuelas que funcionan barrotes adentro de las cárceles locales.
Según los datos brindados desde el área de coordinación de “Educación en Contextos de Encierro”, durante el vigente ciclo la matrícula de educandos alcanza a 420 reclusos. Entre los que se hallan internos de ambos sexos en calidad de condenados o procesados, pertenecientes a
Cabe señalar que en algunas unidades penitenciarias fueron construidas instalaciones especiales en las que funcionan las escuelas. En tanto, en otras sólo fueron reacondicionados depósitos o cocinas que se convirtieron en aulas, con mobiliario y material didáctico proporcionado por la cartera educativa.
Allí las personas privadas de su libertad tienen la chance de concluir sus estudios y de ocupar sus horas de encierro en tareas que les permiten “sumar” puntos a favor para obtener posteriormente importantes beneficios, como el pedido de libertad condicional.
Alumnos aplicados.
“Educación en Contextos de Encierro”, según su fundamentación ministerial, tiene como finalidad estratégica mejorar las condiciones educativas durante el tiempo de condena para que las personas privadas de la libertad puedan construir un proyecto de vida que les permita garantizar su posterior inclusión social.
Sobre el particular, la coordinadora provincial de este programa, Patricia Nazer, destacó que “la principal motivación de quienes participan de esta iniciativa es acortar el tiempo de detención. Por eso la conducta general de los alumnos es muy buena, son aplicados, saben que tener un buen comportamiento les asigna buenas referencias y eso es importante en la cárcel”.
“La educación es voluntaria, a ningún recluso se lo obliga a 'ir a la escuela', existe un periodo de inscripción como en cualquier establecimiento escolar, otro de nivelación que generalmente se hace entre febrero y marzo en el que se mide el nivel de instrucción para después derivarlo a la sección correspondiente y comenzar las clases”, graficó Nazer.
“La relación maestro-alumno en la cárcel es muy fuerte, pues hay que tener en cuenta que para el privado de la libertad el docente es el nexo con el afuera. Por ello se crea un idilio que va más allá de la educación, la contención que le da el maestro es muy importante, hay mucha afinidad. A veces se da que la amistad sigue después que se cumpla la condena”, acotó.
Como en todas las escuelas, hay alumnos con mayor o menor grado de interés por el estudio, sobre ello la mencionada sintetizó que “la mayoría que se inscribe estudia, es más varios de ellos sueñan con seguir carreras universitarias como Abogacía y Psicología, pero por ahora no hay un émulo universitario de “Educación en Contextos de Encierro”.
Perfiles docentes.
Los 80 maestros que educan puertas adentro de las cárceles correntinas accedieron a ese trabajo por padrón, rellenaron la planilla, se inscribieron y fueron destinados a las diversas unidades y hogares donde por propia iniciativaa enseñan a los reclusos.
No reciben capacitación especial, sus conocimientos son los mismos de los que trabajan en cualquier establecimiento escolar.
“La educación carcelaria durante muchos años fue algo exclusivamente de hombres, existían muchos prejuicios entre el personal femenino, pero de a poco las profesoras se fueron animando, a punto tal que podemos hablar de un '50 y 50' entre ambos sexos”, indicó la coordinadora Nazer.
“Este tipo de trabajo demanda mucha vocación, porque uno termina siendo maestro, amigo y hasta psicólogo de su alumno, se hace muy difícil abstraerse de la realidad que viven las personas privadas de la libertad”, enfatizó.
Por último vale mencionar un dato no menor que remarca la importancia del trabajo realizado por los maestros que forma parte de “Educación en Contextos de Encierro”: ninguno de ellos percibe algún tipo de plus por la labor que desempeñan, cobran lo mismo que cualquier otro docente de la provincia.


























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